
Posted by Fletch on 11/25/2006, 6:44 pm
Todo empezó con un trémulo ruido de alas desplegadas. Cuntu creyó que el águila que rondaba desde hacía ya varios días, dibujando círculos sobre el techo de su casa, había terminado localizando a la llamita blanca. Ya se imaginaba al águila abalanzándose, con sus garras afiladas como cuchillos, sobre el lomo tierno y suave del animal, pero el ruido cesó. El silencio que siguió no hizo más que aumentar su desconcierto. ¿Qué estaba esperando esa bestia satánica ? Aguzó el oído, pero sólo escuchó el menear bullicioso del viento que sacudía las herramientas colgadas detrás de la puerta.
En la costa, allá donde los hombres habían construído ciudades con grandes templos, los bancos de peces habían escogido las rocas más escarpadas para alojarse. En vano los pescadores acechaban las aguas profundas, extendiendo las redes con la esperanza de capturar a algunos que pasaran. Pero los peces parecían burlarse de ellos. Hasta podría decirse que los superaban en inteligencia y saber.
Cuntu se sentó con las piernas cruzadas, atisbando los ruidos de la noche, el suspiro del viento y el murmullo del río que crecía. Era la hora del reposo. Era la última luna del mes de abril.
El adivino comentó meneando la cabeza:
"Mañana fabricaré una trampa, para capturar de una vez por todas a la malvada mensajera de la sierra". El tiempo se desgranó y Cuntu cedió al cansancio.
Primero envió las pestes que acabaron con las semillas. La tierra se llenó de grietas y la pestilencia paseó su soplo de agonía de choza en choza, de campo en campo, desde el mar a la montaña. Los hombres se volvieron crueles, más crueles que las bestias salvajes, se entremataron hasta que no quedó nadie que pudiera contar sus sufrimientos. Este era el sol de los Wari-Viracocha-Runa, el de los Hombres del Dios Viracocha, pues fue así como habían decidido llamarse. Se habían arrogado ese derecho, entonces el sol los exterminó porque no habían pedido permiso a nadie, y menos al propio dios Viracocha quien no pudo perdonar esa afrenta. El sol los abandonó dejándoles que se murieran y Viracocha fue vengado.
- Y ahora el tercer sol nos vuelve a amenazar.¿Qué mal habremos hecho Padre Celeste? ¿ Qué podremos hacer sin ti?
La luna decidió mostrar primero la punta de la nariz. Los hombres levantaron la cabeza, con miedo, cuando vieron alumbrando el primer rayo plateado. Tenían tanto pavor, que no se atrevían a moverse. Sus ojos, desde que el tiempo había parado su caminar redondo, se habían acostumbrado a las tinieblas.
Organizaron las fiestas que celebraban la primavera para honrar al Padre Celeste. Criaron llamas para sacrificarlas en el solsticio de invierno. Se cultivó el maíz y se reservaba la mitad de las recoltas para alimentar a la Pacha Mama.
Manco Capac descubrió maravillado, las selvas vírgenes, los campos desiertos, los torrentes transparentes y el mar que nunca se acaba. Dijo :
- Yo crearé una humanidad nueva. Inti, Padre Celeste ¡déjame que te adore!
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